Hace tiempo que saqué mi evaluación definitiva de Funes como entrenador técnico del Málaga CF.
La callé en su momento para no desestabilizar la gran marcha del equipo.
Si el Málaga CF marcha bien, no iba a ser yo quien metiera la pata con el nivel de Funes.
A tener en cuenta que tuvo problemas para clasificarse llegando a los primeros puestos desestabilizado desde la cola.
Que se haya clasificara ganando a los equipos más duros de la segunda división se aprendió frente al Nástic.
Para mí el nivel del entrenador sigue siendo el mismo que ya no es necesario decir.
Lo importante es que el equipo funciona, gana partidos y salió de segunda como equipo renacido.
Sé muy bien que Funes, (que llamé Funesto en los primeros días), es un entrenador humilde que va a cumplir.
Primera división tiene esos detalles que solo ve el ojo experto.
No lo ve quien dice que es un experto por ganar un título sentado en un pupitre.
Los grandes equipos de La Liga tienen un nivel de capacidad equivalente a un Tren de Carrera de 120 km por partido.
¡Lo digo clarísimo!.
La Liga tiene esos equipos cuyos jugadores son capaces de correr por el campo 12 km cada uno hasta fundirse.
Para eso están los recambios de jugadores .
No solo para cuando un jugador se lesioné.
Hay que manejar el equipo como si se jugase balonmano.
Nunca hay que esperar a que un jugador desfallezca para cambiarlo.
¡Eso es fútbol a la antigua!.
Mirando el rendimiento de los jugadores se va a notar enseguida quien está en las últimas para una pájara.
El rendimiento físico es un sacramento en La Liga.
Mantener la presión hasta que los rivales desfallezcan es la máxima.
Que pusieron descanso para hidratación es un parón de lo peor para un jugador que juega ahogado.
En cuanto se reinicie el juego va a quebrarse más pronto que tarde.
Es en estos lances donde se ganan o se pierden los partidos.
El jugador que se enfría en ese tiempo ya no se recupera.
¡Lo dicta el Tren de Carrera!
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